Friday, March 13, 2009
posted by Ruthie at 12:05 PM

Bueh, blog deleted!

Hope to start again soon
 
Friday, June 20, 2008
posted by Ruthie at 8:53 AM

Hace un tiempo estaba navegando por internet y me encontré esto, so please check it out... and do something...

 
Sunday, March 04, 2007
posted by Ruthie at 6:24 AM

Paso a transcribir textualmente una de las crónicas de Luis Fernandez, publicada en su espacio de los domingos en la revista EME de Mujer de El Nacional, y en su libro "Sexo Sentido II".

De verdad me pareció excelente... no se si es porque describió la situación de alguien muy cercano. Espero que le saquen el mayor provecho^^



Contenta con Tonto

Luís Fernández

Lo siento, sé que soy un poco rudo, pero es que no puedo dejar de sorprenderme cada vez que veo a una mujer valiosa resignada a estar junto a un imbécil, únicamente porque no sabe, no puede o sencillamente le aterra estar sola.

También me sorprende la frecuencia con la que las escucho quejarse de esos hombres que ellas mismas han elegido, como si ellos fueran más que lo que son, como si les vinieran dados por un destino macabro o por una cuestión de karma. La cosa, me temo, no es así tan sencilla. No es que un día amanece y el imbécil duerme a tu lado como caído del cielo. No es que tengan mala suerte en el amor. No es que pobrecita tú, ni nada por estilo. Ellos no son una de esas cosas que les ocurren a las desdichadas porque sí. Ellos, por favor, no pueden ser eso.

Hace unos días paseábamos Mimí y yo con nuestro hijo. Tal vez es que me pongo un tanto sensible cuando estoy así, en familia, pero lo cierto es que, como de la nada, presenciamos algo que en otro momento habría pasado inadvertido, pero que entonces me sacudió. Se trataba de una familia normal. Una madre guapa y muy joven, un padre igualmente guapo y fornido, y dos hijos hermosos que tendrían siete y nueve. Los pequeños jugaban a sus tremenduras habituales hasta que uno de ellos terminó lanzando una bola de nieve dentro de la camisa del otro. La madre se apresuró a sacudir a su hijo. El padre giró desde su altura de dios doméstico y dijo textualmente: ‘Es que es un imbécil, ¿me estás escuchando?, eres un gilipollas que te crees que tienes muchos cojones, pues un idiota es lo que eres’. El niño quedó paralizado mientras la madre continuaba sacudiéndolo. Tuve el impulso de decirle al tipo que se buscara uno de su tamaño y que el idiota gilipollas era desde luego él. No lo hice, sin embargo, y todavía lo lamento. Al rato me puse a pensar en lo que yo hubiera sentido si a los nueve años mi padre me llamara imbécil, idiota y gilipollas, aun sin saber lo que eso significaba. No puedo imaginar lo que eso me hubiera producido para el resto de mi existencia. De modo que aversión al troglodita aumentó considerablemente.

Por supuesto, lo excusamos luego pensando que de seguro esa era la manera como lo habían educado a él, que no sabía hacer otra cosa y que su deficiente inteligencia le impedía comprender la repercusión de su violencia, y por allí nos fuimos, continuando con nuestro paseo. No obstante, el incidente permaneció dándome vueltas en la cabeza durante todo el día. Esa noche descubrí la razón de tal persistencia. Ya no era rabia contra el padre ni preocupación por el futuro del niño abusado, mi mente se concentró en la madre. Aquella mujer pasiva que soportaba que el idiota abusara de su hijo se me erigió como el verdadero monstruo. Hasta el sol de hoy no encuentro justificación posible a su pasividad. No puedo comprender que ella lo permita, no me cabe en la cabeza que no sea capaz de intervenir. Está bien que el tipo la joda si se respeta tan poco que siente que eso es lo que se merece, pero nada le da derecho a tolerar que el abuso le sea transferido, gracias a ella, a dos niños inocentes. Ella podría decirme que no lo conozco, que es un buen hombre, que mantiene a sus hijos y se los da todo y bla, bla, bla, y aun así me continuaría pareciendo ella tan imbécil como él.

Luego pensé en las cientos, miles, un millón de mujeres que conozco que han escogido pésimamente al padre de sus hijos. Recorrí sus justificaciones y padecimientos, sus agobios y responsabilidades, la manera que tienen de sobrevivir y proveer sin perder la dignidad, como ellas mismas llaman a no exigirle al bolsa sus deberes. Y me van a perdonar, desde mi más sincera admiración sigo pensando que esa dignidad que proclaman es una careta tan falsa como decir que sus hijos no les hace falta el padre. Un padre es necesario. Un buen padre es necesario. Es lo menos que merecemos, y si sus hijos no lo tienen puede ser porque el tipo es un imbécil, no digo que no. Puede ser que el tipo es producto de lo mismo, que no sabe hacer otra cosa o que sencillamente es un desnaturalizado. Pero eso tendrían que haberlo sabido ustedes antes de elegirlos, porque está bien que tengan una veta autodestructiva, pero sus hijos no tienen la culpa. Si me preguntaran, les diría que no permanecieran pasivas, que no les negaran a sus hijos los derechos que les corresponden, que si el padre de sus hijos no cumple con sus deberes los esta abusando, que aún están a tiempo de elegirles un buen padre, no importa que no sea el biológico, que la dignidad, les aseguro, está en otra parte. Pero no me hagan caso, nadie me está preguntando.

Cuando me decía que me bajara el ruedo de la falda

y me llamaba puta sentía que tenía a mi lado un

hombre de carácter fuerte que me protegía a mí y

a mi hijo. Me di cuenta de que me estaba abusando

cuando me apuñaló.

Fabiola, Caracas




I know u wont read this... but i really hope you wake up some day. I love you and your children with all my heart.